El castillo fue construido por la familia Castellví, en la cima de una colina en el siglo XII. Fue residencia de los condes de Prades y en él nacieron dos reinas: Elionor de Xipre y Margarita de Prades. En 1825 fue habilitado como prisión durante más de un siglo.
Su cubierta de unos 1.200m2 fue rehabilitada en el año 2005 con teja curva Celler® 50×21 Vilaterra®, su acabado guarda perfecta armonía con el entorno a la vez de sobriedad en el edificio.
Este castillo será la sede de un Centro Etnológico dedicado al mundo del vino.