El mortero en las cubiertas de teja cerámica

Mucho se está hablando en los últimos tiempos respecto a la instalación en seco de los tejados pero, ¿Qué hay de la instalación tradicional con mortero de cemento? ¿Por qué no es recomendable para colocar cubiertas de teja cerámica?

En primer lugar, en caso de tener que colocar las tejas con mortero, la normativa vigente para tejados inclinados de teja cerámica (UNE-136020) establece que deberán ser morteros pobres y limita su uso en la cubierta al mínimo imprescindible, únicamente utilizándolo para fijar las piezas al soporte y nunca pudiéndose macizar con mortero los aleros, cumbreras, encuentros, limatesas y limahoyas, etc.

Este macizado de puntos singulares, además de incumplir la norma, acarrea una gran cantidad de factores negativos para el tejado. En primer lugar, en caso de filtraciones de agua a través del tejado, esta no podrá ser evacuada por la línea de alero, acumulándose detrás del mortero y produciendo humedades por condensación en el cerramiento, las cuales pueden pasar al interior del edificio produciendo bacterias y moho. Por su parte, la fijación adherida con cemento no permite movimientos entre los materiales (por dilataciones, asientos, viento, trabajos sobre el tejado, etc.), quedando las piezas sueltas en muchos de los casos.

Otro inconveniente pero no menos importante es la falta de ventilación bajo teja, factor totalmente necesario en las cubiertas inclinadas, ya que mejora la eficiencia energética de la envolvente y la durabilidad de los materiales que la componen (estructura, aislamiento, revestimiento, etc.), factor que además es exigido por el Código Técnico de la Edificación.

Además de los citados anteriormente, otro de los problemas es la sobrecarga que produce, ya que puede incrementar el peso propio de la cubierta hasta en 90 o 100 kg/m2. Este factor toma más importancia si cabe en rehabilitaciones de tejados o en levantamiento de cubiertas ligeras, ambas tipologías constructivas de total actualidad.

Cabe destacar que la cerámica es un material poroso, es decir, tiene un coeficiente de absorción de agua, y es por esto que necesita una constante ventilación para mantenerse seca. En el caso de la instalación con mortero y sin ventilación la humedad constante en las tejas durante los meses de invierno puede producir, además de condensaciones, roturas en las tejas.

A pesar de lo que en ocasiones se piensa, la instalación en seco de la cubierta supone un menor coste económico en el conjunto de material, tiempo y mano de obra que la colocación con mortero. Este sistema, es más novedoso y a primera vista puede parecer más complejo que el tradicional pero, nada más lejos de la realidad, una vez están los conceptos claros resulta un montaje más sencillo y sistemático.

Cubiertas inclinadas, tejados,

21 de junio de 2016

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